jueves, 4 de febrero de 2016

Kairós






Yo voy lenta.

Como los volcanes, como las ballenas, como los árboles.

Yo voy despacio hasta que viene una erupción, una danza, una primavera.

No quiero que me urjan, que me azucen, no quiero ir así. Así no me respira el alma.

Tengo que sentir las manos metidas muy adentro del barro de la vida. 

Tengo que quedarme mirando hasta que sepa que no soy yo la que mira, y empiece el amor. 

Tengo que dejar crecer las raíces hasta que la savia o la lava me inunden de golpe. 

Kairós. 

Entonces estallo, bailo, nazco y muero.

Qué cosa extraña, el tiempo, los tiempos de cada quién, tan diferentes.

Pero kairós no es tiempo. Es la puerta del tiempo.


Presente despierto, kairós.




Kairós, relieve de Lisipo



martes, 25 de agosto de 2015

viernes, 17 de julio de 2015

Conexión





Momentos en que sabes que eres parte de todo

Sabes que nunca estás sola aún en la más desierta soledad dentro o fuera de ti

Hablas con los árboles, con el río, con los pájaros que pasan

Tienes el sol en la garganta y el cielo estrellado ocupa el lugar de tu vientre

Miras con los ojos de la ballena y de la mariposa

Y la sangre corre por tus venas al ritmo del agua de los arroyos

El mar es tu madre y  el rumor incógnito del fondo de tu cerebro

Tocas la tierra y vibras con el temblor de la hierba que crece

Ves arder la energía todo alrededor  y cómo los hilos de fuego te recorren vivos

No temes al bien ni al mal

Sabes que has nacido y muerto muchas veces

Sabes que no eres nadie y que eres inmortal.










domingo, 18 de mayo de 2014

Saaremaa




 
Volver a aquella infancia tan lejana

y saber que siempre he estado allí,

bajo ese sol blanco y silencioso

que hacía humear la hierba entre las pezuñas de las vacas

en la mañana escarchada.


 

martes, 1 de abril de 2014

De Fernando Pessoa

 
 
 

La frase bajo el título del blog es un verso de Pessoa. Le debía poner el poema entero, y aquí está.


Si yo pudiera morder la tierra toda y sentirle el sabor
sería más feliz por un momento...
Pero no siempre quiero ser feliz,
es necesario de vez en cuando ser infeliz para poder ser natural...
No todo es días de sol,
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad como la felicidad.
Naturalmente, como quien no se extraña
de que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas...
Lo que es necesario es ser natural y calmado,
en la felicidad o en la infelicidad.
Sentir como quien mira. Pensar como quien anda.
Y cuando se ha de morir,
recordar que el día muere y que el poniente es bello
y bella la noche que se queda.
Así es y así sea.


 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Vivir






Y con cargas o sin ellas vivir, vivir…

Sentir el sol en las manos

Durar lo que dura el aire en la cara

Lo que es un sorbo de agua

Lo que una chispa.

 

Amar cada cosa pequeña

Cada cosa delicada, indefensa

Y amar las cosas grandes y sangrantes también

Como un elefante destripado

Sangrando sobre el mundo

No hay otra cosa,

Me da igual lo demás.

 

Cada hoja de hierba

Y cada ruido de llaves en la puerta

Y cada respiración

Y cada pájaro.

 

Y seguir riendo.

 

No quiero irme lejos

Todo lo lejano está aquí

No hace falta.

 

Fiel a la vida

Y leal a la muerte que no engaña

Tanto tiempo y tantos pensamientos

Para al final saber lo mismo que al principio

Que todo es aquí y ahora,
 
El único lugar donde ocurren las cosas.

 

lunes, 29 de abril de 2013




¿En qué lugar se reúnen este corazón y esta consciencia,

en qué lugar hacen frontera y se pueden escuchar los clamores extranjeros de uno y otro lado?

¿En qué lugar desaparecen, como el horizonte al llegar?

Sólo en este páramo donde galopa el caballo sin dueño.

Aquí donde se oye el batir salvaje de sus cascos,

como toda la tierra, como todo el mar, como la tormenta.

Aquí mismo, aquí donde te arrolla.

Donde, invisible, te revuelca en la polvareda de fuego de sus patas.


Y ves.