lunes, 22 de agosto de 2011

Fuego




Hoy es día de fuego.
Siento cómo crepita el aire a mi alrededor.
Lo veo centellear en torno a mi piel.
La energía vibra, aún extraña y salvaje (¿aún?), sin nombres ni explicaciones.
Siento el fuego, dentro y fuera de mí, haciendo su labor sin traducción, su trabajo arrasador, aventando el sueño, consumiendo los domésticos contornos de las cosas, levantando y destruyendo mundos cambiantes, ardientes, fugaces como llamas.
No hay ropas, no hay caminos, no hay ritos, no hay etapas, no hay preguntas o respuestas, no hay nada que no pueda arder.

La ira se puso en pie y arrancó a correr desnuda enseñando los dientes.
Duró lo que una llama.
La confianza era una niña pequeña y dolorida.
La alcanzó el incendio, se acabó el dolor.
La ambición, una montaña rocosa cuya cima bailaba con las nubes.
Fue derretida, sus altos peñascos se fundieron entre siseos, desapareció en el lago ardiente.
La fe se prendió, roja, blanca, negra… desvanecida en la gran hoguera.
El miedo, ese agujero negro, se volvió resplandeciente y convexo, una enorme burbuja ígnea que reventó en millones de chispas.
Ya no existe.

No hay refugio.

Sólo fuego.

¿Y quién podría estar escribiendo esto?

El fuego.


miércoles, 23 de febrero de 2011

Buscándome



Buscándome en el centro
En los latidos del corazón, esos ires y venires de la sangre

Buscándome dentro
En ese pilar de luz
En el árbol gigantesco
Entre el cielo y la tierra

Buscándome fuera
En las nubes que hoy se afinan blancas entre vientos azules
En los brotes que comienzan a hincharse en las ramas
En las gargantas de los pájaros

Temiéndome
En los pasos pesados y tediosos de consabidos peatones
En los grises tubos de escape malolientes
En el filo cortante de las frustraciones y el perfil áspero del desánimo que encallece el alma

Buscándote
En esos mismos lugares en que yo me busco

Buscándote buscándome siempre
Siempre siempre siempre

Qué cansancio ya
Quiero sólo sentir
Quiero sólo encontrar

viernes, 26 de noviembre de 2010

La noche es el mar




Hace tiempo, viví tres años muy cerca del mar...


La noche es el mar esta noche,
de salitre y estaño.

Alarga los brazos y canta
con la voz de las cosas perdidas,
oscura y remota.
Talla mi cerebro en aristas brillantes.
Envuelve sus hombros en azul
como una mujer alta y solitaria,
y camina por la orilla de los rumores
con pasos de jirafa triste.

La noche es el mar.

Esta noche
hay que vendarse los oídos,
atarse a las ventanas,
porque las sirenas
han salido en busca de su alma
una vez más.

Merodean ondulando
cabellos sueltos y lamentos largos
que suben a secuestrar los sueños
y a seducir toda cordura
hasta llevarla enfebrecida al mar,
al mar que nunca descansa,
al mar
- ¡cuidado! -
esta noche.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Dí mi nombre

Manzano - G. Klimt

Ésto era una vez, en un balcón, de madrugada,
una mujer que estaba enamorada y no podía dormir...



Quisiera defraudarte, amigo, sí.
Romper todas las imágenes que puedas tener de mí
para que entonces
ya
me puedas encontrar
toda tierna
toda blanca
toda yo
por fin.


Y como ya sé que el tiempo no es ilimitado
y que algún día moriremos,
no quiero irme sin haber acariciado tu cara
sin haberte besado despacio
sin que mis manos hayan vagabundeado por tu cuerpo
sin haber escuchado tu corazón.


Te abrazo
el tiempo no existe
ni el espacio


Te abrazo
con los ojos
con las piernas
con los brazos
pero sin atraparte, amor,
sólo con todo el presente.


Te miro
te veo
te reconozco,
yo sé que te reconozco.


Y tú me miras
me ves
me nombras,
qué gran respiro
qué descanso
cómo puede ser a la vez
tanto deseo y tanta paz.


Nos veo juntos
a la sombra de un gran manzano
que madura en torno a nosotros
y el aire,
todo el aire huele a manzanas
dulces, ácidas, crujientes.


Quiero defraudarte y luego
dí mi nombre, por favor.
Dí mi nombre.



miércoles, 17 de noviembre de 2010

Viejo sol





Frío. Niebla. Noviembre.
En la chimenea apenas hormiguean las chispas entre las brasas.



Otro leño al fuego. Removerlo.
Las llamas bailan de nuevo, acercamos las manos.


- ¿Te das cuenta? Nos está calentando el sol que antaño hizo crecer esta rama…

De pronto, una tarde redonda y antigua de agosto se ha colado en la sala.





martes, 16 de noviembre de 2010

El gran felino




Dios camina como un gran felino,
una presencia enorme y sigilosa
que merodea mis umbrales.

Dios se despereza y caen estrellas,
se mezclan con la tierra,
y de ella,
surgen surtidores
poderosos y oscuros.

Dios arquea el lomo y curva el universo.

Dios ruge y entre los ojos y la nuca
aparece el infinito anillo de fuego,
y entre el corazón y el ombligo
danza la Risa Madre saltando todos los abismos.
Arriba y abajo
se derrama energía líquida
desde los pies a las caderas
mientras los brazos extendidos, horizontales
traspasan todas las barreras.

Temblor.
Un extático temblor orgásmico,
ondas que se propagan
y entretejen todos los centros que tiene el universo:

Dios ronronea.



lunes, 15 de noviembre de 2010

Presencia




Marc Chagall - Anochecer en la ventana



Solo estar en silencio contigo
en silencio   
pintando de blanco el tiempo
que se desliza como una gota lenta por el regazo de la suerte
por la redondez de la mejilla del milagro

En silencio   
callados    
sin ruido    
descansando en el silencio

sin arrugar la lisura del espacio
sin gastar el aire
en diatribas ni en fórmulas ni en relatos ni en palabras de amor

En nada 

Todo el aire
silente   
vibrante   
presente

Un solo aire en los dos   
solo un solo aire    
solo un silencio